Ediciones › Nº 1 · Abril 2026 › Artículo original
Artículo originalEl dilema del liderazgo comprometido
Cuando servir en el trabajo entra en tensión con servir a la familia

Imagina la siguiente situación: eres director regional de una empresa multinacional. Tu gerente de operaciones más efectivo, reconocido por desarrollar talento y generar resultados excepcionales, solicita una reunión urgente. Su equipo de supervisores muestra señales de agotamiento. El problema no es la carga de trabajo, sino algo más sutil: varios supervisores han establecido límites más estrictos en sus horarios para pasar tiempo con sus familias, especialmente aquellos con hijos pequeños. En principio, esto debería celebrarse. Sin embargo, las evaluaciones de desempeño de sus equipos han comenzado a declinar.
Esta paradoja ilustra uno de los dilemas más complejos del liderazgo contemporáneo: ¿cómo pueden las organizaciones promover un liderazgo centrado en servir a otros cuando sus líderes también necesitan servir a sus propias familias? En el contexto latinoamericano, donde los valores familiares son centrales y las estructuras jerárquicas organizacionales están bien definidas, esta tensión adquiere particular relevancia.
Como una de las investigadoras que examinó este fenómeno en un estudio riguroso de tres organizaciones dominicanas, puedo afirmar que los hallazgos desafían nuestras suposiciones sobre la complementariedad entre ser un buen líder y una persona comprometida con la familia. La investigación revela que la motivación familiar de los supervisores puede crear fricciones inesperadas en la transmisión del liderazgo servidor a través de las organizaciones.
La ciencia del liderazgo en cascada
El liderazgo servidor, caracterizado por poner las necesidades de los colaboradores por encima de los intereses propios, ha demostrado consistentemente su capacidad para mejorar el desempeño organizacional. Lo que nuestro estudio exploró sistemáticamente es cómo este estilo de liderazgo se transmite a través de los niveles jerárquicos de una organización y qué factores pueden interferir en esta transmisión.
Nuestra investigación revela un mecanismo de cascada que opera en tres niveles distintos. Primero, los gerentes de alto nivel que practican liderazgo servidor actúan como modelos para sus supervisores de línea media. Estos supervisores, al observar comportamientos como el desarrollo activo de subordinados, la toma de decisiones éticas y el apoyo genuino al crecimiento profesional, tienden a internalizar y replicar estos comportamientos con sus propios equipos.
Por ejemplo, cuando un gerente regional dedica tiempo cada viernes a sesiones de mentoría individual con sus supervisores, discutiendo no solo métricas de desempeño sino también planes de desarrollo profesional, está modelando el comportamiento de “poner a los subordinados primero” que caracteriza al liderazgo servidor. Este supervisor, a su vez, tiene más probabilidades de implementar sesiones similares con su propio equipo.
Segundo, cuando los supervisores adoptan el liderazgo servidor, esto se traduce en un aumento significativo de la motivación prosocial de sus empleados directos. Los empleados que experimentan este tipo de liderazgo desarrollan mayor orientación hacia el bienestar colectivo y motivación más profunda para contribuir no solo a su propio éxito, sino al de la organización. Un supervisor que practica sanación emocional, una dimensión clave del liderazgo servidor, podría, por ejemplo, notar cuando un empleado está pasando por dificultades personales y ofrecer apoyo o flexibilidad, creando un ambiente donde el empleado se siente valorado como persona integral.
Tercero, esta motivación prosocial elevada se materializa en mejores evaluaciones de desempeño. Los empleados con motivación prosocial tienden a realizar esfuerzos adicionales, colaborar más efectivamente y mostrar mayor iniciativa en sus responsabilidades. Esto podría manifestarse en un empleado que voluntariamente capacita a nuevos compañeros, comparte conocimiento crítico de manera proactiva o toma iniciativa en proyectos que benefician al equipo más allá de sus responsabilidades formales.
La tensión familia-trabajo: un moderador inesperado
Nuestra investigación descubrió una complicación importante en este mecanismo aparentemente virtuoso. Los supervisores con alta motivación familiar, aquellos que trabajan principalmente para beneficiar a sus familias, muestran una transmisión menos efectiva del liderazgo servidor hacia sus empleados.
Esta tensión se manifiesta de maneras sutiles pero importantes. Un supervisor altamente motivado por el bienestar de su familia puede reservar tiempo para eventos escolares importantes durante períodos críticos de proyectos, limitando su disponibilidad para brindar el apoyo que caracteriza al liderazgo servidor. Aunque estas decisiones son comprensibles y éticamente defendibles, pueden crear percepciones de inconsistencia en el comportamiento del líder.
Considera el caso de un supervisor que normalmente mantiene una política de “puertas abiertas” para su equipo, pero durante la semana de exámenes finales de sus hijos establece horarios estrictos de “no interrupciones” después de las 4 p. m. para ayudar con las tareas.
Los empleados que perciben esta inconsistencia pueden interpretar los gestos previos de liderazgo servidor como menos auténticos o confiables. En consecuencia, el impacto motivacional del liderazgo servidor se debilita, reduciendo su efectividad para generar la motivación prosocial que impulsa el alto desempeño.
Esta dinámica no implica que la motivación familiar sea problemática. De hecho, nuestro estudio reveló un efecto compensatorio: cuando los supervisores muestran bajos niveles de liderazgo servidor, aquellos con alta motivación familiar pueden generar mayor motivación prosocial en sus empleados que aquellos con baja motivación familiar. Esto sugiere que la motivación familiar puede actuar como señal de autenticidad y valores compartidos cuando otros aspectos del liderazgo son deficientes.
El contexto latinoamericano: particularidades culturales que amplifican la tensión
Nuestros hallazgos adquieren particular relevancia en el contexto latinoamericano por varias razones culturales e institucionales específicas. La región se caracteriza por lo que los antropólogos organizacionales denominan “familismo”, una orientación cultural que prioriza las necesidades y el bienestar de la familia extendida por encima de consideraciones individuales o incluso organizacionales.
Esta orientación cultural crea expectativas sociales específicas para los líderes. Un supervisor latinoamericano enfrenta presiones culturales para estar presente en eventos familiares importantes como primeras comuniones, graduaciones y celebraciones familiares que pueden extenderse varios días. Estas expectativas contrastan con modelos de liderazgo servidor desarrollados principalmente en contextos anglosajones, donde las expectativas familiares pueden ser menos intensas o estar más claramente delimitadas.
Sin embargo, el familismo latinoamericano no es homogéneo. Nuestra experiencia trabajando con organizaciones en la región revela diferencias importantes entre países. En México y Colombia, por ejemplo, las celebraciones religiosas familiares (quinceañeras, bautizos) generan expectativas de participación casi obligatorias que pueden durar días completos. En Chile y Argentina, donde la secularización es mayor, las expectativas se concentran más en eventos escolares y deportivos de los hijos. En Brasil, el concepto de família incluye frecuentemente redes más amplias de compadrazgo que amplían el círculo de obligaciones.
Las estructuras jerárquicas en organizaciones latinoamericanas tienden a ser más pronunciadas que en otras regiones, con mayor respeto por la autoridad y expectativas más claras sobre la disponibilidad del líder. Esto significa que cuando un supervisor establece límites familiares, el impacto en las percepciones de sus subordinados puede ser más significativo que en culturas organizacionales más igualitarias. Un empleado difícilmente cuestionará la ausencia de su supervisor, pero internalizará esa inconsistencia de disponibilidad con mayor intensidad que en culturas donde desafiar al líder es más aceptable.
La dimensión de género añade otra capa de complejidad. En Latinoamérica, un supervisor padre que sale temprano para un partido de fútbol de su hijo puede ser percibido como “buen padre” y generar admiración. Una supervisora madre haciendo lo mismo puede enfrentar juicios implícitos sobre su “verdadero” compromiso profesional. Esta asimetría, documentada en estudios de clima laboral regional, intensifica la tensión para las mujeres líderes que intentan practicar liderazgo servidor mientras honran sus responsabilidades familiares.
Finalmente, las empresas familiares, que representan entre el 60 % y el 80 % del tejido empresarial latinoamericano según diversas estimaciones, presentan una paradoja adicional. En estos contextos, la motivación familiar del supervisor puede entrar en tensión no solo con las expectativas de liderazgo servidor, sino también con las expectativas específicas de lealtad a “la familia empresarial”. Un supervisor puede sentir que está sirviendo a dos familias simultáneamente: la biológica y la organizacional, ambas con demandas legítimas pero frecuentemente incompatibles en su timing.
Los números que importan
Nuestra investigación, basada en datos de 155 empleados y 84 supervisores en tres empresas dominicanas, proporciona evidencia cuantitativa robusta de estos efectos (ver recuadro “Los números que importan”). El análisis utilizó modelado de ecuaciones estructurales multinivel, una técnica estadística que permite separar los efectos a diferentes niveles organizacionales.
Los resultados muestran que el efecto indirecto del liderazgo servidor gerencial sobre el desempeño del empleado, a través del liderazgo servidor del supervisor y la motivación prosocial del empleado, es significativamente más fuerte para supervisores con baja motivación familiar (efecto = 0,28) comparado con aquellos con alta motivación familiar (efecto = 0,21). Aunque estos números pueden parecer una diferencia pequeña, representan un impacto organizacional significativo cuando se multiplican a través de múltiples supervisores y equipos. El 21 % de la varianza en el desempeño de los empleados se atribuye a diferencias entre supervisores, lo que subraya la importancia crítica de optimizar la efectividad de la supervisión.
Implicaciones estratégicas para líderes
Para CEOs y alta dirección: repensar las políticas de equilibrio trabajo-familia
Nuestros hallazgos sugieren que las organizaciones necesitan un enfoque más matizado para las políticas de equilibrio trabajo-familia. En lugar de promover flexibilidad ilimitada, las empresas deberían considerar marcos estructurados que permitan a los supervisores cumplir con sus responsabilidades familiares sin comprometer su efectividad como líderes servidores.
En el contexto latinoamericano, esto podría incluir políticas específicas que reconozcan eventos familiares culturalmente importantes, sistemas de respaldo durante ausencias programadas y capacitación sobre cómo comunicar límites de manera que mantenga la confianza del equipo. Las organizaciones también deberían considerar la motivación familiar como factor en las decisiones de promoción a roles de supervisión, no para excluir candidatos con alta motivación familiar, sino para proporcionarles el apoyo adicional necesario para el éxito.
La Matriz de Decisión incluida en este artículo cruza los niveles de motivación familiar con los niveles de liderazgo servidor, creando cuatro cuadrantes distintos con consideraciones estratégicas para cada combinación. Esta herramienta conceptual permite a los ejecutivos diagnosticar patrones en sus organizaciones y reflexionar sobre los apoyos más apropiados.
Para directorios: consideraciones de gobierno corporativo
Los directorios de empresas latinoamericanas deberían incluir en sus evaluaciones de riesgo organizacional las tensiones potenciales entre políticas de bienestar familiar y efectividad del liderazgo. Esto es particularmente relevante considerando que muchas organizaciones de la región están implementando políticas de bienestar más ambiciosas para competir por talento.
Los comités de recursos humanos y compensaciones deberían explorar cómo las métricas de desempeño del liderazgo pueden incorporar estos factores complejos. Las evaluaciones de retroalimentación múltiple y las encuestas de clima organizacional pueden proporcionar datos valiosos sobre la percepción de consistencia del liderazgo a través de la organización.
Para gerentes de línea media: preguntas para la reflexión
Los gerentes que supervisan a supervisores con alta motivación familiar pueden beneficiarse de hacerse preguntas como: ¿cómo están mis supervisores navegando las tensiones trabajo-familia? ¿Qué sistemas de respaldo existen cuando priorizan compromisos familiares? ¿Sus equipos perciben consistencia en su liderazgo?
Nuestra investigación sugiere que el modelado sigue siendo crucial. Los gerentes que demuestran cómo integrar exitosamente el compromiso familiar con el liderazgo efectivo, a través de comunicación proactiva, estructuración de disponibilidad y transparencia sobre prioridades, pueden proporcionar plantillas valiosas para sus supervisores.
Reflexiones críticas y caminos futuros
Como investigadora, debo reconocer las limitaciones importantes de nuestro estudio. La investigación se realizó en República Dominicana con una muestra relativamente pequeña, y los resultados pueden no ser del todo aplicables a otros contextos culturales. Sin embargo, los hallazgos son particularmente relevantes para la región debido a la importancia cultural de la familia y las estructuras jerárquicas tradicionales.
Una pregunta crítica que emerge de nuestra investigación es si las organizaciones latinoamericanas, con su mayor énfasis en los valores familiares, pueden desarrollar modelos de liderazgo que integren más efectivamente estos dos dominios. Los datos sugieren que esto es posible, pero requiere intervenciones deliberadas y sistemáticas que reconozcan las particularidades culturales de cada mercado.
La evidencia también plantea preguntas incómodas sobre nuestras suposiciones culturales. ¿Es la tensión entre familia y liderazgo efectivo una característica inevitable de los roles de supervisión, o refleja diseños organizacionales subóptimos importados de contextos culturales diferentes? ¿Pueden las empresas crear culturas donde ser un líder servidor auténtico incluya, en lugar de competir con, ser un miembro comprometido de la familia?
Para los líderes actuales, la pregunta fundamental no es si eliminar esta tensión, que parece poco realista, sino cómo gestionarla de manera que preserve tanto la efectividad organizacional como el bienestar familiar. Nuestra investigación sugiere que esto requiere transparencia, estructura y, sobre todo, reconocimiento de que el liderazgo efectivo en el siglo XXI debe navegar múltiples fuentes de motivación y compromiso.
El desafío para las organizaciones latinoamericanas es desarrollar marcos de liderazgo que honren los valores familiares centrales de la región mientras mantienen la disciplina y consistencia necesarias para el alto desempeño organizacional. Esta síntesis puede ser la clave para crear ventajas competitivas sustentables en un contexto global donde tanto el talento como los resultados importan, y donde la retención de líderes efectivos requiere reconocer sus necesidades como personas integrales.
Como investigadora que ha estudiado estos fenómenos de cerca, estoy convencida de que las organizaciones que aborden proactivamente estas tensiones no solo verán mejores resultados de desempeño, sino que también construirán culturas más sustentables y humanas que atraerán y retendrán el mejor talento en mercados cada vez más competitivos.
Nota sobre las fuentes
Este artículo se basa principalmente en el estudio académico publicado por la autora junto a Stollberger, Las Heras y Rofcanin: ‘Serving followers and family? A trickledown model of how servant leadership shapes employee work performance’ (Journal of Vocational Behavior, 2019, Vol. 112, pp. 158-171). La investigación analizó datos de 155 empleados y 84 supervisores en tres organizaciones dominicanas mediante modelado de ecuaciones estructurales multinivel. Las fuentes de apoyo incluyen trabajos de Liden et al. (2014) sobre liderazgo servidor en la Academy of Management Journal, Grant (2008) sobre motivación prosocial en Journal of Applied Psychology, y Menges et al. (2017) sobre motivación familiar en Academy of Management Journal. Las referencias al contexto latinoamericano (familismo, diferencias por país, género) provienen de la experiencia de investigación aplicada de la autora en la región, complementada con literatura de clima laboral documentada en publicaciones académicas especializadas.
Acerca de la autora
María José Bosch es profesora titular y directora del Centro Trabajo y Familia de ESE Business School, Universidad de los Andes, Chile. Sus investigaciones se centran en liderazgo, motivación laboral y equilibrio trabajo-familia, impulsando culturas organizacionales corresponsables y sostenibles. Es también directora de empresas y ha sido distinguida entre las 100 Mujeres Líderes de Chile en cuatro oportunidades, entre otros reconocimientos.




